Suspensión, 2025

Pintura, néon, escultura

En esta serie de obras la montaña —basada en los cerros de Mavecure, Guainía— se establece como arquetipo de permanencia, como imagen simbólica que representa lo estable, lo que no se disuelve fácilmente. Más allá de su carácter geográfico, la montaña se convierte en un eje visual y conceptual que sostiene una serie de elementos suspendidos: caracoles, nubes, felinos, serpientes, cometas. Estas presencias funcionan como llamados o mensajes que se vuelven señal, presagio o aparición. Al no estar en su lugar natural se convierten en signos abiertos, más allá de lo evidente.

La estética plana, cercana al lenguaje naíf y ceremonial, y el uso cromático intencionado, construyen un sistema visual en el que la forma y el color se conectan con atmósferas emocionales. Estas obras no representan un paisaje; lo transfiguran en un estado de contemplación suspendido. En este gesto de suspensión —del tiempo, del espacio, de los cuerpos— se insinúa una apertura: los elementos están detenidos, pero también son expansivos.

Piedra sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Montaña sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Felino sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Cuerpo celeste sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Nube sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Caracol sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Serpiente sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Banano sobre montaña. Acrílico sobre lienzo. 100 cm x 100 cm.

Cerros. Neón flex, acrílico. Dimensiones variables

Mavecure. Piedra. 12 cm x 6 cm

Menú